Basílica de Fornàs de Torelló

Vista general de lo que se conserva del mosáico

Esta basílica paleocristiana fue descubierta por un labrador, Toni Cardona, es Pagès d’es Fornàs, y entonces la arqueóloga Maria Lluïsa Serra lo estudió. Actualmente está protegida por un techado y una tela metálica para evitar su deterioro, sobre todo sus preciosos mosaicos que se encontraban al aire libre. Fue construida entre los siglos V y VI d.C., en la época de Justiniano I, emperador romano de oriente que quería reconstruir el Imperio Romano. Sus medidas, aproximadas, son 24 m de largo por 10 m de ancho.

Esquematización del complejo de Fornàs de Torelló: El santuario (1) era el lugar más sagrado del edifico, en el se situaba el altar y debajo, posiblemente, se custodiaban las reliquias de los mártires. En el coro (2) se situaban las personas importantes de la comunidad o el propio coro. En la nave principal (3), se colocaban los fieles -primero los hombres y detrás las mujeres-, que atendían a los oficios del sacerdote, pronunciados en latín y de espaldas a ellos. En el sector norte se sitúa el baptisterio (4) identificado por los restos de una pila bautismal circular. En esta misma estancia se encontraron un conjunto de tumbas infantiles.

La basílica es una nave única orientada de este a oeste y en ella se encuentra un mosaico romano que ocupa prácticamente toda su superficie, fragmentado en tres tapices de distintos temas de la época. En el norte se conserva una pica bautismal semiesférica, construida con piedra y mortero con un revestimiento que la impermeabiliza.

El altar, conserva su base original, así como un conjunto de fragmentos de mármol expuestos en el el Museo de Menorca.

Hay tres espacios diferenciados:

  • El abside rectangular con la base de un altar, rodeado por los racimos de uvas y que tiene como tema central una crátera y dos pavos reales. Los racimos de uvas representan la vida, mientras que los pavos reales que están enfrentados representan la resurrección.
  • Entre la nave y la cabecera, dos leones enfrentados a una palmera. Éstos se han interpretado como una reminiscencia de la tradición judía, que en aquellos momentos tenían mucha importancia en Mahón. Los leones representan el poder de la muerte, y la palmera el árbol de la vida.
  • La nave para los fieles presenta figuras geométricas y representaciones de aves en clara referencia al paraíso.
Distribución de los mosáicos en el interior de la basílica

El resto de las estructuras arquitectónicas de la basílica, si bien son importantes para entender la estructura de este tipo de edificios, son débiles y han llegado hasta nuestros días bastante deterioradas.

El león mejor conservado del mosaico que representaba el poder de la muerte

Nota: No es fácil fotografiar la basílica de Fornàs de Torrelló: la tela metálica que lo protege exige utilizar lentes pequeñas, similares a la de un teléfono móvil, con lo que se requiere también sensores pequeños y por consiguiente definiciones críticas.

La estructura de protección cuenta con una pequeña ventanilla en uno de los extremos por la que se puede apreciar mejor el conjunto sin la molesta rejilla.

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