La Porta de l´Almodí. Gabella de la sal

El arco de la calle del Mar, llamado de la Gabella de la sal o Porta de lÁlmodí, de origen musulman, s.XII, en Palma

Como ya he comentado en alguna ocasión, son pocos los vestigios islámicos que se conservan en las Islas Baleares y lo que encontramos sólo conserva el origen o la posición de un elemento arquitectónico en un ambiente generalmente urbano. Es el caso de La Porta de L´Almodí. El elemento en cuestión sufrió una transformación drástica en época medieval.

La Porta de l´Almodí, que da entrada al carrer de la Mar, fue una de las entradas al recinto amurallado islámico con el nombre de Bab Al-Mudi y daba acceso a los extramuros portuarios de la ciudad de Palma. Se pueden distinguir dos arcos diferentes. El que da al Paseo del Borne es de medio punto y corresponde a la puerta de la muralla islámica, mientras que el que está situado hacia la carrer de la Mar es ojival y es de época cristiana. Esta debió ser una de las puertas más transitadas de la ciudad ya que concentraba todo el movimiento hacia el puerto.

El arco de la calle del Mar desde el punto de vista de la calle Apuntadores. Observese la sucesiva construcción de arcos ejerciendo labores de arbotantes

Muy cerca de esta puerta se ubicaba el lugar donde se pagaban los impuestos por la importación de la sal. Durante siglos la sal era de los pocos elementos que permitían conservar los alimentos y, por eso, se consideraba como un bien estratégico. De ello proviene el topónimo aplicado a este lugar de Gabella (un tipo de impuesto) de la sal.

En el carrer de la Mar se encontraban las fondas: hostales donde los mercaderes que llegaban por mar podían descansar y guardar sus pertenencias. Justo pasada la puerta encontramos a la derecha una ventana coronella gótica.

Dibujo del arco según Biel Bonnin

En el origen estos arcos, nos encontramos ante dos casas separadas por una calle estrecha, por lo que tenemos dos muros enfrentados que tienden a inclinarse el uno hacia el otro, con lo que surge la idoniedad de levantar un pequeño arco en la parte media del muro, el arco de contrarresto, que ejerce labores de arbotante, conteniendo, de esta manera, un posible desplome. Si los muros son largos, habrá que levantar otro arco paralelo al anterior o una bóveda. El siguiente paso será levantar unos muros sobre la bóveda y colocar un techo para obtener una nueva habitación: nace la algorfa.