Son Sunyer. Necrópolis de cuevas pretalayóticas

La cuarta cueva ha perdido la mitad de su techo longitudinalmente, por lo que se puede ver como un corte transversal típico de estas construcciones, con dos hornacinas.

Término municipal: Palma. Fincas o caminos cercanos: Es Pil.lari, Son Sunyer. Acceso: Muy fácil, aunque hay que pedir permiso para entrar en el terreno. Tipo de yacimiento: Conjunto de ocho cuevas artificiales de enterramiento. Interés: Junto al grupo de cuevas de Alzinaret, uno de los grupos de cuevas sepulcrales más importantes de la isla. Proyección: En la actualidad -2022- se siguen realizando trabajos arqueológicos y de restauración

Esta Necrópolis correspondía a toda la zona del Prat de Sant Jordi, en la antigüedad una fértil marisma en cuyas orillas se desarrollaron los núcleos habitados. Las cuevas de Son Sunyer, al igual que las de la Cala de Sant Vicenç, son una buena muestra de la concepción funeraria de los tiempos anteriores a la cultura talayótica: una arquitectura ritual a base de corredor, cámara, fosa central y cubículos laterales.

Para hacernos una idea de la disposición de las cuevas, debemos tener en cuenta que están repartidas en un grupo principal, y dos cuevas más, separadas, la cueva 6 y la 8. El grupo principal, que contiene las cuevas 1 a 5 y la 7 es el más interesante, aunque la cueva 6 -de época talayótica- también es espectacular.

Croquis de situación de las cuevas en la finca de Son Sunyer. –Fuente: Guía Arqueológica de Mallorca

Nos encontramos ante una de las grandes necrópolis de cuevas pretalayóticas de Mallorca aunque, a diferencia de las cuevas de Cala Sant Vicenç, la mayoría de estas cuevas han sufrido grandes destrozos. Este nivel de destrucción responde a un intento de aprovechar la arenisca del lugar, lo que llevó a hacer múltiples canteras (en época medieval) que dañaron casi todas las cuevas. Sin embargo, la casualidad ha querido que algunos de los ejemplares hayan sido “cortados” de tal modo que ahora nos sirven para apreciar la morfología de estas construcciones. El ejemplo más claro es el de la cueva 4, que ha quedado prácticamente como un corte transversal de una típica cueva de planta alargada.

La cueva 7, de planta circular

A pesar de estas circunstancias, se descubrió en la cueva 7, de planta circular, que, aunque había sido “redescubierta” y reutilizada en tiempos finales de la cultura talayótica, había permanecido intacta desde su utilización inicial, y permaneció sellada de nuevo desde esta reutilización. Así, se pudieron practicar excavaciones arqueológicas que proporcionaron un interesante ajuar de la época de su construcción, el Bronce Antiguo / Bronce Medio. Se encontraron restos de una serie de inhumaciones, con las cabezas cerca de las paredes, y los pies orientados hacia la entrada, todos ellos separados por pequeñas losas planas de piedra, y cubiertas también con losas planas. También se apreciaron signos de una reocupación en el siglo I a.C.

De la quinta cueva queda su extremo absidal, con una hornacina en el ábside.

Casi todas las cuevas corresponden al tipo de “planta alargada”, que es el de mayor complejidad en este tipo de construcciones. En ellas se pueden observar muchas de las características típicas de las cuevas pretalayóticas: hornacinas o camarines, tanto laterales como en el ábside; entradas con corredor; zanjas centrales y bancos corridos laterales; zanjas o ranuras frontales, estrechas y poco profundas, dispuestas perpendicularmente a la entrada.

Todas estas características tenían un significado funerario concreto, pensado en la colocación de los cadáveres y su ajuar. Las cuevas servían de lugar de enterramiento colectivo, aunque no de forma masiva. Probablemente correspondían a personajes o familias importantes. A pesar de su origen pretalayótico, cuevas como las de Son Sunyer siguieron utilizándose en siglos posteriores.

Desde antiguo, las cuevas de Son Sunyer habían sido reaprovechadas, dañándose gran parte de sus niveles arqueológicos. Igualmente, al ser empleadas como cantera desde la Edad Media, varias de sus cubiertas fueron destruidas. Ello permite en algunos casos contemplar abierta la estructura de la cueva, como ocurre con las cuevas 2 -en la imagen- y 4. La mala calidad de la arenisca las salvó de una desaparición definitiva.

En la cueva 6 podemos ver dos entradas; la original está impracticable porque la ha bloqueado la higuera que ha crecido encima de la cueva; la utilizable se trata de un camarín lateral que ha sido modificado para permitir el acceso al interior. En la parte alta de la cueva hay un pequeño tragaluz. Si lo observamos desde fuera veremos que tiene un rebaje para encajar una losa de cobertura, por lo que no se trata de un agujero fortuito.

Cueva 3