Necrópolis en cueva de Forma

En esta vista general de la necrópolis de la cueva de Forma, podemos apreciar a la derecha de la imagen, el desprendimiento que dificulta y hace peligroso el acceso a las cuevas

Nos encontramos ante un conjunto que tiene un gran interés tanto monumental como paisajístico. Frente al horizonte del mar nos encontramos ante una serie de hipogeos, que ocupan parte de un acantilado. La mayoría de las cuevas artificiales se conservan en buen estado, aunque algunas se han hundido ante la acción de los elementos. En total, la necrópolis está formada por veintitres cavidades funerarias.

Hay que significar que el acceso es difícil y peligroso debido a un gran desprendimiento ocurrido a principios del presente siglo.

En esta imagen nos podemos hacer una idea de lo escarpado del terreno y el difícil acceso a las cuevas

En su mayor parte son cuevas de planta compleja, con columnas en ocasiones exentas y a veces adosadas a las paredes y con un techo más bajo que las de Cala Morell.

Por lo general, se han conocido siempre vacías, sin depósitos arqueológicos, sólo unas pocas conservaban restos. Durante la excavación se recuperaron evidencias de la práctica de la cremación de los cuerpos bajo una capa de cal y algunos adorno personales con los que fueron enterrados los cadáveres, como cuentas de pasta vítrea o brazaletes de hierro y bronce. Dentro y fuera de las cuevas también aparecieron algunas piezas cerámicas y restos de huesos de animales que se podría relacionar con con la manipulación ritual de los cuerpos.

Una puesta de sol desde el acantilado de la cueva de Forma

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